Autor: Don Thomas, Don Joan, Miguel Sánchez
Fecha de publicación: 1532
Descripción: Durante la colonia los gobernantes y pueblos indígenas buscaron los mecanismos idóneos para recuperar sus bienes, luego de perderlos con motivo de las mercedes y congregaciones realizadas por las autoridades españolas. Recurrieron, así, al rescate de sus tradiciones orales y escritas en códices para demostrar su derecho sobre las tierras; en algunos casos se crearon o reconstruyeron documentos con contenidos geográficos e históricos que por su complejidad no han podido ser interpretados totalmente. Tal es el caso de la Cédula de diligencia de Amecameca, documento que justifica un proceso sobre diversas tierras en litigio. Actualmente este documento se conserva dentro de la colección de Manuscritos Mexicanos en la Biblioteca Nacional de Francia, clasificado con el número 026. Fue elaborado en papel de fabricación indígena (amate) de 45 por 45 cms, consta de una sola hoja con información registrada por ambos lados, en el recto presenta glifos de tipo toponímico, antropónimos y anotaciones en caracteres latinos tanto en español como en náhuatl; el verso expone tan sólo seis compuestos glíficos que pueden representar probables tributos, pues son comparables con las cargas de semillas tributadas en el códice Mendocino. La Cédula de diligencia de Amecacameca es un documento hasta ahora inédito y del cual no existe ningún estudio publicado; sólo se hace mención a él en los catálogos de Eugéne Boban (1891), John Glass (1975), Virginia Guzmán (1979) y Joaquín Galarza (1981). Cabe hacer notar que en ninguna de las publicaciones citadas se presenta la reproducción fotográfica o dibujo alguno del documento, y que tan sólo Glass expone más ampliamente el contenido del manuscrito. Estas fichas técnicas coinciden en los datos sobre sus dimensiones y en adjudicarlo a la región de Amecameca. Es así que la presente investigación, además de publicar por primera vez a color el códice, presenta un análisis de sus pictografías y de su contenido. En el recto de este documento aparecen las representaciones pictóricas distribuidas simétricamente, del lado izquierdo superior encontramos dos personajes que se distinguen como mujeres jóvenes por los atributos que presentan: cabello largo y vestimenta compuesta de dos piezas (huipil y quechquemitl). Están sentadas de perfil sobre un banco pequeño que, junto con sus atavíos, les da el rango de mujeres nobles, cihuapilli; se les identifica por sus antropónimos que llevan cada una de ellas, ligados por un lazo gráfico, los cuales se propone que sean Xilotzin y Xochiltzin; lo que se deriva del glifos del maíz tierno (xilotl) y del glifo correspondiente para flor (xochitl) y el reverencial tzin. Debajo de la mujer llamada Xilotzin comienza un listado gráfico de tierras, se sigue la idea de Jalpa, quien propone que podrían ser parajes, puestos o solares, representados por rectángulos con glifos de elementos naturales o culturales que dan el nombre, aplicando, para este caso, el término de paraje por ser un lugar o sitio que no tiene una ubicación y uso determinado de acuerdo con la información del códice. En total se registran 14 compuestos de esta índole. En el lado derecho superior igualmente se encuentran dos mujeres jóvenes con cabello largo, ambas con sus respectivos antropónimos ligados por el lazo gráfico, que permiten proponer que se trata de Quetzalmazatzin y Chimaltzin respectivamente, ya que el primero consta de los glifos que representan una cabeza de venado (mazatl) y plumas de quetzal (quetzalli), mientras que el segundo ostenta el glifo correspondiente para el escudo o rodela (chimalli) y el reverencial tzin. Debajo de éste último personaje comienza otro listado de 14 topónimos representados de la misma manera que del lado contrario. De los 28 topónimos de los terrenos los glifos que les dan nombre son representaciones de cerros, vegetales, animales, piedras, agua y corrientes acuáticas, así como elementos que no se han podido reconocer, lo que puede deberse a su carácter cultural. Con base en las glosas que presenta el documento se han identificado actualmente poblados a los que se hace referencia como son: Amecameca, Atlautla, Metepec y Tenango, así como al río representado en la parte inferior derecha; mientras que para los restantes es tentativa o nula su ubicación pues con el transcurrir del tiempo se han perdido tanto en los documentos como en la memoria del pueblo. Al centro del documento y frente a los personajes de la parte superior izquierda, está representada la cabeza de una fiera sobre un elemento curvo de menor tamaño. Este conjunto se encuentra ligado, por un lazo gráfico, con el topónimo del lado derecho representado por una muralla; debajo de éstos se presentan tres pares más de topónimos unidos de la misma manera, cada uno de ellos tiene glosas en lengua náhuatl que los identifican en el siguiente orden, de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha como: Tecuanipa, Atlautla, Yuatlipa, Tetipa, Tenango, Metepeque, Mecacintla y Yaguaca. Cabe hacer notar que el primero de este listado coincide con el nombre de un barrio de Amecameca mencionado por Chimalpahin “...ya hacía 11 años que gobernaba Ocellotzin Teuhctli; entonces llegó el Huehue Tziuhtlacauhqui Yáopol al barrio de Tecuanipan en Amaquemecan, Chalco, y se aposentó en Huixtoco”. Los ocho compuestos glificos de esta sección central son de mayor tamaño en relación a la de los costados considerándolos así como poblados. Tanto los glifos como las glosas registradas al centro permiten ubicar el códice geográficamente en la región que en la época colonial se denomino Provincia de Chalco. a la que Chimalpahin describe abundantemente. Dicha área “se localiza al sudeste de la cuenca de México, en la parte más alta de la altiplanicie. Se encuentra entre los paralelos 18° 55' de latitud norte y entre los meridianos 98° 35' y 99° 00' de longitud oeste”. Incluye tanto zonas boscosas como planicies y chinampas; y se encuentra delimitada al norte con la sierra de Santa Catarina y el cerro del Pino, al sur con la llanura donde se localiza Ayotzingo y Tulyehualco, al este con la sierra Nevada y al oeste con la calzada de Tláhuac. De igual manera la Cédula de diligencia contiene en esta sección central glosas en castellano que fueron paleografiadas casi en su totalidad, ya que el soporte es muy delgado y se confunden los registros de recto y verso, tal vez por su deterioro; en ellas es posible leer la fecha probable de la elaboración del documento, 27 de enero de 1532, así como textos en castellano, donde se localizan los nombres de Don Thomas, Don Joan y Miguel Sánchez, este último probable escribano. De la misma manera se anotan, como ya se mencionó, los nombres en náhuatl de los poblados representados de mayor tamaño en la parte central del manuscrito. Cabe mencionar que algunas glosas no se asocian directamente a las representaciones pictográficas del códice; pero contextualizar y complementan la información contenida en él, como lo fue la anotación “averiguación verdadera” que aparece en la parte superior del centro, permite clasificar al documento como un pleito de tierras. El texto en caracteres latinos al que nos referimos se presenta a continuación, respetando su ubicación en el documento.
Para ver la publicación: Cédula de diligencia de Amecameca
